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    October 17

    Gioconda Belli

    ¿Qué sos Nicaragua?

    ¿Qué sos
    sino un triangulito de tierra
    perdido en la mitad del mundo?

    ¿Qué sos
    sino un vuelo de pájaros
    guardabarrancos
    cenzontles
    colibríes?

    ¿Qué sos
    sino un ruido de ríos
    llevándose las piedras pulidas y brillantes
    dejando pisadas de agua por los montes?

    ¿Qué sos
    sino pechos de mujer hechos de tierra,
    lisos, puntudos y amenazantes?

    ¿Qué sos
    sino cantar de hojas en árboles gigantes
    verdes, enmarañados y llenos de palomas?

    ¿Qué sos?
    sino dolor y polvo y gritos en la tarde,
    -"gritos de mujeres, como de parto"-?

    ¿Qué sos
    sino puño crispado y bala en boca?

    ¿Qué sos, Nicaragua
    para dolerme tanto?
    October 03

    La chispa adecuada

     

     

    Antes, años atrás, el pasado, ayer, la nostalgia, los recuerdos amarillos. Los escucho con los mismo oídos de cuando tenía 13 años, pero ahora los escucho diferente. La percepción que dan los años, las experiencias que viví sin ellos, la vida que corrió delante de mi y dentro de mi, las malas pasiones, el odio, las certezas, la desilusión, las caras viejas y las nuevas, el confort lastimoso, el duelo, el dinero propio, creer que el mundo es real… todo eso y más.

    Creía en los amigos y en la revolución, veía España muy lejana y a Puebla eterna. Fue el hombre “x” quien me dijo que jugáramos a deshacer el mundo, cerré los ojos y me dejé guiar, cuando los abrí la ciudad era menos luminosa y mis rodillas tocaban el suelo: me levanté. Los bares de mala muerte, la rocola vomitando canciones y la avalancha no paraba de sonar.

    Hace un tiempo decidí bloquear los malos recuerdos, pero ahora que regresa el pasado también ellos salen. ¿Cómo olvidar la vida? Fue el hombre “x” quien me regaló el primer casete de los héroes, el mismo casete que ponía en mis walkman y salía a caminar por la ciudad buscándolo, desesperada, entupidamente enamorada… el hombre “x” desapareció, no volvió a llamar, ni a tocar mi puerta, ni a mandar cartas, ni a molestar. La gran tragedia de mi adolescencia se cumplió: el primer hombre del que me enamoré se evaporó. Los héroes no descansaban, noche y día los escuchaba, mi hermana y yo en lugar de ir a la preparatoria  nos emborrachábamos en casa de su amiga Karina, y repetíamos durante horas la misma canción: apuesta por el rock and roll. Nos prometíamos siempre ser  libres y no volver a enamorarnos, ser independientes y que ella le apostaría a su piano y yo a las letras. En aquel entonces Enrique Bunbury sólo era voz escondida tras las bocinas o los audífonos, era palabras que dolían porque el hombre “x” siempre las repetía. Después tomó forma, después fue flamingos, fue calamaro, fue Rafael, fue Nacho Vegas. Yo olvidé al hombre “x”, olvidé las borracheras en casa de Karina, olvidé la despreocupación de la preparatoria, olvidé la libertad de las letras, olvidé a mi amigo Peluso que en las malas y peores estaba conmigo… Hace unos meses me llegó un paquete a la universidad, la secretaria me llamó y me lo entregó, sólo dijo que una chava “gordita” lo llevó, que me buscó pero como no pudo encontrarme decidió dejarlo en la dirección. Abrí el paquete, encontré una libreta forrada de cuero, y en otro sobre una carta larga, larga cuando la leí sentí que el tiempo me alcanzaba y me encaraba, lo que intenté tan afanosamente olvidar estaba frente a mis ojos: el hombre “x” después de 8 años regresaba, me pedía perdón, decía que me amaba y que no podía olvidarme. En la última hoja me trascribió la canción En brazos de la fiebre de los héroes del silencio. Sin duda alguna me quedé con la libreta (muy bonita por cierto) en ella le escribo muchas cartas al Sr. Carmona y algunos cuentos que se me ocurren. La carta y las fotos que también me envió, sin duda alguna también, las rompí y las tiré. Del hombre “x” solo me quedaron sus mil faltas de ortografía y el recuerdo de la Princesa que fui.

    Es bueno reconocer el pasado, porque tarde o temprano vuelve, ahora los héroes del silencio se juntan y después de que ellos rodaron y rodaron —al igual que yo y al igual que todos los que estamos vivos—  nos volvemos a encontrar. El jueves mi hermana Ilución y yo estaremos apostando por el rock and roll en el foro sol, ella a unos meses de casarse y yo a un mes de volar muchos kilómetros para poder ver al Sr. Carmona.

     

    Mientras tanto seguiré escuchando la banda sonora de mi propia vida.